Reglas para alimentar colonias felinas

22-02-13

1 Pienso

Debéis dar a los gatos de calle suficiente comida en forma de pienso. El pienso lo encontraréis en cualquier veterinario, tienda especializada o incluso supermercado. Siempre pienso "para gato", que es el específicamente formulado para los pequeños felinos. Es el alimento más equilibrado, puesto que contiene todos los nutrientes que necesitan, absolutamente todos, incluida la necesaria taurina. Es un alimento sabroso, que los satisface. Como es crujiente, al masticarlo mantiene limpios los dientes previniendo así la aparición de sarro, que les puede ocasionar infecciones bucales. La textura crujiente les recuerda, además, los huesos de sus presas. Los gatos que comen pienso están sanos, tienen el peso adecuado, el pelo brillante y los dientes sanos y afilados. Son gatos que no pasan hambre y son mucho más felices y fuertes. Con la comedera de pienso siempre a disposición, el gato come cuando tiene hambre y el resto del tiempo puede tomar el sol, dormir, jugar y disfrutar de su curiosidad. No los deis nunca pienso para perro, aunque sea más barato: el gato requiere más cantidad de proteína en la alimentación, un aminoácido esencial, la taurina (el déficit de la cual, a largo plazo, provoca ceguera e insuficiencia cardíaca) y los ácidos grasos esenciales linoleico y araquironico, así como más vitamina A y B.

           ¿Qué pienso dar?

En el mercado, hay muchas variedades. Si en la colonia hay gatos pequeños, podéis darles pienso para ellos, que contiene más calcio, hasta los doce meses. Si hay gatos muy viejos, podéis proporcionarles un pienso más blando. El color de las galletas no es apreciado por los gatos. Cuanto menos colorantes tenga nuestro pienso, mejor. Si quereis dar "un premio" a vuestros gatos de calle, cambiadles el sabor del pienso de vez en cuando, y ya veréis como notan el cambio! Pero esto no lo hagais de golpe: el primer día mezcláis un 25 % del nuevo pienso con el habitual, el segundo día el 50%, el tercer día al 75% y el cuarto día ya podéis ponerles el 100% del nuevo pienso sin causar problemas intestinales a los gatos. Por supuesto, ante cualquier problema de salud (descomposición, sangre a los excrementos, dificultades de micción), acudís al veterinario: es la única persona capacitada por aconsejaros.

            El agua

El agua es imprescindible. Debéis proporcionar a los gatos con abundancia y cambiarla a menudo. Como que el pienso es un alimento completamente seco, el gato no puede extraer agua, por lo tanto, la habremos de proporcionar nosotros. No es adecuado dar leche, puesto que se degrada deprisa y puede causar descomposición. Los gatos pequeños no digieren bien la leche de vaca puesto que contiene demasiados hidratos que el gato no tolera bien. Si damos lata de gatos pequeños o pienso, junto con el agua aparte, tendrán todo el calcio que necesitan.

2. No deis restos

No deis nunca restos a los gatos de calle: son la fuente de todos los problemas de salud. Los gatos son carnívoros estrictos, esto quiere decir que necesitan comer carne cada día, puesto que es el único alimento que contiene los nutrientes que necesitan. Los gatos no comen ni digieren bien: arroz, pan, pasta (espagueti, fideos, macarrones). E! Esto no quiere decir que un gato muy hambriento no se lo coma, pero no le es nada útil a su organismo. El jamón en dulce es también insuficiente, no contiene taurina. El hígado no puede ser el único alimento, puesto que contiene mucha vitamina A, y alimentarse exclusivamente de hígado puede originar una enfermedad que se llama "hipervitaminosis A". El exceso de vitamina A provoca una intoxicación crónica y la formación exagerada de tejido perióstico, que es el que "envuelve" los huesos, favoreciendo que se produzcan uniones indeseables entre las articulaciones del cuello, las extremidades y provocando todo tipos de deformaciones que menguarán notablemente su calidad de vida y movilidad. Si el hígado es crudo, se degrada muy rápidamente a temperatura ambiente y las moscas ponen huevos, que después el gato ingiere y pueden causarle parásitos intestinales y enfermedades. Los restos se degradan rápidamente, con lo cual el gato las debe comer deprisa antes de que se pudran. Como que no es lo suficiente alimenticio, el gato pasa hambre durante el resto del día, hasta que lo alimentan de nuevo. Los gatos alimentados con restos están delgados, tienen diarrea a causa de los parásitos intestinales, su pelo está en mal estado, como su dentadura. Tienen hambre crónica y por esto se ven obligados a "montar guardia" siempre al mismo lugar, dónde les vienen a dar comer. En colonias gestionadas adecuadamente, los cuidadores que antes daban restos se sorprenden en ver que los gatos ya no estan siempre y a veces temen que los haya pasado algo. Nada más lejos de la realidad: como que con el pienso ya no tienen hambre, no están esperando y hacen su vida. En dos semanas, se puede advertir el cambio en el estado de salud de los gatos. Parece magia, pero no lo es, es sencillamente alimentar adecuadamente. El pienso no es nada caro.

 3. Pulcritud

Se ha constatado que en pos de un conflicto entre los vecinos a causa de los gatos hay una persona que ensucia cuando da comida o bien no mantiene el hábitat de los gatos limpio. Amigos, ya sabéis que los gatos de calle "no son de nadie", por esto dependen de nuestra buena voluntad y serán felices si tienen un cuidador coherente y razonable. ¿No encontráis de lógica pura que los vecinos se enfaden con los restos de comida que atraen moscas y hacen peste? Es responsabilidad de la gente que da de comer a los gatos mantener limpia la zona: debemos poner el pienso y la agua en recipientes de plástico o metal que se puedan lavar: si hace falta, los renovaremos de vez en cuando. Y, sobre todo, limpiaremos y recogeremos los desechos que otros vecinos, con la mejor intención pero con los peores resultados, dejen. Recordad que los primeros damnificados son los gatos, es por ellos por quienes debemos mirar. Con respecto a los excrementos, ya lo sabéis, cajas de tierra que limpiaremos regularmente. El objetivo es que nadie pueda decir que huele mal, que hay gusanos o moscas, o desechos. Si los vecinos perciben vuestro compromiso y responsabilidad, y no tienen molestias, los gatos vivirán en paz. Hay gatos a quienes les ha tocado la desgracia de ser cuidados por personas que no razonan, que ensucian, que dan restos, que se pelean con todo el mundo, en definitiva, que no saben convivir. Decimos que es una desgracia, porque los gatos pagan muy caras los restos de comida que los ponen: desnutrición, diarreas, malos olores (ellos que son tanto limpios), rechazo de las personas, persecuciones...

 4. Discreción

En último lugar, pero no por esto menos importante, la discreción. Según Rosa Martí, una socia y voluntaria incansable de Santo Andreu, la mejor enseñanza que ha obtenido de Progat ha sido la discreción. Debemos cuidar nuestros gatos con discreción, escondiendo cómo podamos las comederas y abrevaderos. Debemos disimular la presencia de los gatos, puesto que una colonia muy vistosa es un reclamo para el abandono. En efecto, allá dónde hay gatos, la gente deja gatos. ¿Y cuando son más visibles los gatos? Cuando les damos de comida. Por esto, conviene hacerlo por la noche o muy temprano por la mañana, cuando no haya demasiados peatones ni demasiada luz. Y sobre todo, no debemos gritar a los gatos para que vengan, puesto que podemos llamar la atención. Debemos mirar de estarnos tanto poco rato como podamos, si hace falta sacrificando nuestro deseo de estar con ellos. Una comedera de gran capacidad, dónde sea posible ponerla, nos ahorrará viajes. Si podemos espaciar nuestras incursiones, mejor. Las personas que hacen un auténtico "despliegue militar" cuando alimentan, acaban habiendo de alimentar muchos gatos recién llegados. Si alguien nos ve, no hemos de explicar nada, porque no sabemos qué intenciones tiene aquella persona. Debemos decir que pasábamos por allá y nos han hecho pena. Las comederas se pueden comprar de un color discreto, teja, verde, según si lo escondemos entre hierbas o apoyada en una pared.