ALGUNAS DEFINICIONES PREVIAS.

11-02-13

¿De dónde vienen los gatos callejeros?, ¿qué hay que hacer con ellos?, ¿qué es lo mejor para ellos? ¿Quién es responsable de su bienestar y de las molestias o daños que éstos puedan causar a terceras personas?. En realidad el Plan de Gestión que aquí se presenta es un documento que básicamente pretende contestar a estas cuestiones, teniendo en cuenta las nuevas tendencias de protección de los animales domésticos, así como la legislación actualmente en vigor. Los gatos callejeros son gatos que han regresado a un cierto grado de estado salvaje. Tales gatos, provenientes de gatos domésticos que se han perdido o los han abandonado, han aprendido vivir al aire libre o en inmuebles tales como almacenes, fábricas, edificios abandonados y graneros. Se adaptan tanto a las áreas urbanas como a las rurales, estableciéndose en callejones, estacionamientos de autos, patios, tan sólo para nombrar algunos lugares. En la mayoría de los casos, los gatos callejeros no son totalmente salvajes, porque todavía dependen de la gente para su alimentación, lo mismo si la fuente es un cuidador de gatos que les proporciona comida una o dos veces al día, o un contenedor fuera de un restaurante, latas de basura o similares. Relativamente pocos gatos callejeros subsisten solamente de la caza. El grado de asilvestramiento de un gato puede depender de varios factores. El primero, puede ser la edad del animal, si el gatito tiene más de 6 ó 7 semanas, las posibilidades de socialización comienzan a disminuir y el gato se hará más y más “salvaje”. El segundo factor es el número de generaciones anteriores que han vivido fuera del hogar humano y así por ejemplo, un gato nacido de una madre que había sido doméstica tenderá a ser menos “salvaje” que uno nacido de 5 generaciones de vida libre. La intensidad del contacto humano es otro factor importante y si los gatos tienen contacto regular con las personas, serán mas sociables que si viven en un lugar con poca o ninguna relación. Finalmente, también influye la personalidad de los individuos implicados y puede suceder que un gato proveniente de muchas generaciones de gatos callejeros y que en su infancia no haya tenido contacto con humanos, pueda socializarse por la insistencia y paciencia de una persona. Es importante reconocer que si un gato es verdaderamente salvaje, la opción más compasiva será permitir que siga viviendo al aire libre. Tratar de domesticar a este tipo de gatos es similar a intentar hacer de un zorro un animal de compañía, puede ser que se tenga algún éxito, pero nunca será completo y solamente con mucho tiempo y paciencia. Por otra parte, no se estaría permitiendo al animal que viva de la manera que más le satisface. Muchas personas bien intencionadas, convencidas de que "salvan" a un gato callejero llevándolo a la casa, condenan al animal a una vida debajo de la cama y a un miedo permanente. Es mejor una vida plena, aún con riesgos, pero en libertad. Lo mismo pero al revés se puede decir de un gato que habiendo vivido varios años en una casa, se le abandona en la calle. La mayoría lo pasa mal e incluso muere y sólo unos pocos se adaptan Nadie conoce exactamente el número de gatos urbanos existentes en los distintos países, en Gran Bretaña se estima en 7,5 millones de gatos, en EE.UU. la organización Alley Cat Allies estima entre 30 y 60 millones la población de gatos sin dueño (Holton and Manzoor, 1993). Solamente en la ciudad de Roma se estima una población de 120.000 gatos que están totalmente protegidos. En España se carecen de datos, pero algunas estimaciones la cifran en más de más de 2 millones. Incluidos en la denominación de gatos callejeros se puede encontrar distintas variantes que por sus distintas carácteísticas no pueden ser tratados por igual: „ Gatos silvestres son gatos sin socializar por lo que no se dejan coger o manipular y que difícilmente pueden ser colocados en una casa como mascota. Son animales que no tienen dueño conocido (no quiere decir que no sean cuidados por algunas personas). Este tipo de gatos pueden además definirse como gatos silvestres rurales y gatos silvestres urbanos. Es imprescindible, para una correcta gestión, el determinar quién (entidad) se hace responsable de la presencia de esos animales y de su bienestar, así como de las posibles molestias, daños, etc. que generan. „ Gatos errantes son los que no están confinados en una casa o en un lugar cerrado y por lo tanto tienen posibilidades de vagar libres.. Estos animales tienen dueños y a ellos hay que pedirles responsabilidades sobre el cuidado y las molestias o daños a terceros que puedan producir. Los gatos silvestres son una subpoblación de los gatos errantes (Patronek 1998). „ Los gatos abandonados y los gatos perdidos son gatos que dejan de tener dueño, o bien porque han sido abandonados o porque se han perdido. Inicialmente están socializados pero con el paso del tiempo se van asilvestrados y pasan a la categoría de gatos silvestres. En estos casos se hace imprescindible evitar que los animales se asilvestren, y para ello hay que crear un sistema eficaz de recogida y de búsqueda de un hogar (el que el animal tenía o en su defecto uno nuevo). Alguien tiene que hacerse cargo temporalmente de la custodia de los animales hasta que aparezca el dueño original o hasta que se le busque otro hogar nuevo. Un gato puede cambiar su estilo de vida según las distintas circunstancias a las que se vea sometido (Patronek 1998). El estilo de vida de un gato puede definirse por 4 parámetros: espectro de sociabilidad, estatus de confinamiento, nivel del propietario y descripción de la localización. Los tres primeros varían con el espectro de comportamiento. Espectro de sociabilidad. Puede variar desde los gatos altamente sociables a los gatos que nunca han tenido contacto con humanos y los rehuyen (han nacido salvajes y son completamente silvestres). Esta estimación de sociabilidad puede tener relación con el lugar donde se encuentran, un gato sociable en su casa puede no serlo en la consulta del veterinario. Estatus de confinamiento. Este factor puede ir desde el gato que nunca sale de casa a aquel que siempre está fuera de casa. Hay gatos que pueden alternar el estar en casa con circular por un patio cerrado o un jardín. Los gatos que no están confinados en un lugar cerrado son gatos errantes. Los gatos asilvestrados son una subpoblación de los errantes (Patronek 1998). Nivel de propiedad. Varía desde los gatos a los que se les proporcionan todas las atenciones necesarias y que tiene un propietario comprometido, hasta los gatos que son completamente silvestres (Miller 1996; Christiansen 1998). Entre estos dos extremos están los gatos que tienen un propietario que sólo les proporciona las atenciones más básicas, gatos que tienen una atención diaria básica por una persona pero que son errantes (por ejemplo en una colonia gestionada) y gatos de áreas rurales donde sólo se les valora por sus habilidades para cazar ratones. Los gatos perdidos que no son encontrados por sus dueños o aquellos que directamente son abandonados pueden tener distintos destinos: 1. son llevados por quien los encuentra, a un refugio o al veterinario para ser adoptados o sacrificados. 2. mueren atropellados, cazados por perros o por otras causas. 3. son encontrados por una persona que los adopta 4. se convierten en gatos errantes con muchas posibilidades de convertirse en asilvestrados. Descripción del lugar donde habitan. Podemos encontrar gatos de granja, de barrio, de umbral de la puerta o caseros. Estos términos también se utilizan, a menudo, para describir niveles de sociabilidad: un gato de granja es un gato silvestre rural y un gato de callejón es un gato silvestre de ciudad. Pero estos términos son confusos ya que un gato de granja puede estar muy socializado, por lo que se utilizarán estos términos sólo para hacer referencia a la ubicación. Aunque por lo general, un gato casero se refiere a un animal muy socializado. Un gato errante puede asilvestrarse y contribuir a la colonia de gatos silvestres si no ha sido esterilizado. Esto supone que cualquier gato no esterilizado por sus dueños, si se pierde o es abandonado puede contribuir a aumentar la población de gatos silvestres. La fuente del elevado número de gatos es la reproducción incontrolada de los gatos domésticos por la irresponsabilidad de los dueños. También es un problema la dificultad de identificación de los gatos y por lo tanto de sus dueños, ya que al contrario de lo que sucede con los perros, la ley no exige la identificación de los gatos con microchip. Todo esto unido favorece el abandono de gatos en la calle y el asentamiento de colonias de gatos silvestres.

Autor: Andrés Illana, Diana Paniagua

Fuente: Grupo Alavés para la Defensa y Estudio de la Naturaleza (GADEN)